El camino más idóneo para ir hasta este castro es la carretera que conduce al basurero municipal, desde donde se tomará un corto sendero que lleva a la altura de la Lopesa. Una vez allí se deberá descender por un paso adecuado a tal fin.
Costero.
Posee una pequeña fuente de agua dulce y en el istmo hay un regato. El castro más próximo es el de Vilasuso.
No se aprecian vestigios de muro debido probablemente a que solo los tuviese en el istmo, zona barrida por las aguas en la actualidad, que le confiere un carácter mas isleño que peninsular. La parte superior de la peña presenta dos zonas, una de piedra y otra de campo, esta última muy abombada pero susceptible de ser aprovechada. Un túnel natural atraviesa la Lopesa transversalmente al nivel del mar.
Debió tener su entrada en el istmo. Hoy en día el único modo de subir es aprovechar la marea baja e ir por la zona Noreste.
Los trozos de tejas y ladrillos hallados se cuentan por centenares siendo visible un nivel "a" plagado de estos en la zona Oeste-Suroeste, en la parte más alta de la peña, así como en el propio istmo, junto al regato.
Aparte de mencionar una increíble cantidad de cerámica se cuenta que un conde o rey, perseguido por la justicia, se refugiaba en el castro y para evitar ser localizado ponía las herraduras de su caballo al revés, de modo que cuando salía daba la impresión de entrar y viceversa.
También se habla de celtas y "mouros" que tenían allí sus viviendas y entraban y salían a caballo (herrados también al revés) cruzando por un puente que, en caso de peligro, era retirado.
Las gentes de la parroquia de Meiras (Valdoviño) hacen mención a un "furado dos mouros" en el que se irían a refugiar en caso de guerra y que en la actualidad se identifica con una pequeña cueva en la playa de Campelo. No descartamos la teoría de que en un primer momento, dicha "cova" fuese ciertamente la Lopesa.
Finalmente, hay una historia muy antigua que cuenta que, cuando las gentes iban a unas fiestas en Cobas siguiendo el camino de la playa, aparecía un hombre a caballo (identificado como el demonio) que al galope producía fuego.
Es triste presenciar como el mar ha ido destrozando en gran medida el yacimiento, condenado a desaparecer por la erosión. A pesar de lo recóndito del lugar aún se cultivan ciertos terrenos monte arriba y se toma casi siempre la peña como referencia.